miércoles, 30 de abril de 2008

El cine en España (I).

Como introducción podemos decir que los orígenes se dieron a finales del siglo XIX, a través de directores como Eduardo de Jimeno o Segundo de Chomón.

En el primer cuarto del siglo XX, comienzan las llamadas "españoladas"; también se comienzan a hacer películas de trasfondo histórico, como por ejemplo la vida de Colón o adaptaciones de folletines y obras de teatro. Recordemos que por ahora, el cine sigue siendo mudo, por lo que el sonido había de mostrarse, si se quería tener el apoyo musical o sonoro, a la vez que se exhibía la película.

En 1929, en París triunfa La aldea maldita, de Florián Rey y Buñuel y Dalí, estrenan Un perro andaluz.



Vamos a ver algo más sobre estas dos películas: en la primera, que trata sobre la injusta condena de un hombre en un pueblo, por enfrentarse al poder de un cacique, el director critica a la figura del poder, es decir, al dueño de una gran zona de tierra en uno o varios pueblos. Dicen que es la primera obra maestra del cine mudo español.


La segunda es una obra genial del surrealismo: imágenes oníricas, deseos, música reiterativa, extrañezas ante la normalidad y normales cosas extrañas... todo se mezcla en un mundo creado por Dalí y recreado por Buñuel, donde el espectador se deja llevar sin entender muy bien qué pasa pero captando guiños y señales sobre lo especial que este director (Buñuel) consigue con su amigo Dalí, brillante y extravagante pintor. Un disfrute visual extraño en media hora.



sábado, 26 de abril de 2008

El jamón ("Del cerdo... hasta los andares).





Internacionalmente conocido, el jamón es uno de los platos típicos españoles, teniendo algunas zonas "especiales" donde este alimento adquiere importancia por su uso, sabor, categoría y disfrute.


Normalmente, el jamón se divide en dos clases: el serrano y el ibérico.


El serrano proviene del cerdo criado en la sierra, de cualquier raza que hace que tenga un sabor especial. En Trevélez (Granada) y en Teruel, por ejemplo se crían estos cerdos de manera muy elaborada. Es un plato muy consumido y su precio no es tan elevado como el del ibérico, que es el criado originalmente en la península ibérica: dependiendo de la duración y la categoría de la alimentación hasta su sacrificio, el jamón adquiere mayor o menor calidad al saborearlo.


En Jabugo (Huelva) y en Guijuelo (Salamanca), entre otros lugares de la geografía española podemos encontrar un magnífico jamón que además, se exporta por todo el mundo. Este jamón se conoce como "jamón de bellota" o "de pata negra" debido al característico color de la piel del cerdo.



Ahí van unas imágenes para que conozcamos un poco mejor al animal que nos hace disfrutar con "todo su cuerpo", no sólo con sus patas (piernas)...



Frente al calor: gazpacho, salmorejo y ajoblanco.



Son tres sopas frías que normalmente se consumen en verano, para calmar la sed. La historia dice que el "gazpacho del labrador" puede ser el origen de este plato típico andaluz. Los trabajadores del campo mezclaban el tomate con otras verduras para soportar un duro día laboral.


El gazpacho se elabora con ajo, pan, agua, vinagre y sal como elementos básicos. Uno de los más comunes es el de tomate, que puede llevar pepino y pimiento.


Pero hay variantes como el salmorejo, que en Córdoba es muy popular que lleva tropezones, es decir, verduras picadas que acompañan a la sopa, así como un poco de jamón y huevo.


Otra opción, el ajoblanco, de Granada y Málaga, se compone también de almendras molidas, lo que le da un sabor diferente y característico al gusto que tiene normalmente el de tomate.


En verano, en Andalucía se consumen gazpachos como primer plato que calma la sed y proporciona una equilibrada primera toma de contacto con la comida: el ajo, con múltiples beneficios para el cuerpo y las verduras mezcladas hacen de este plato y sus variantes, uno de nuestros atractivos culinarios tanto para extranjeros como para gente que no viva en Andalucía.

Drexler y el respeto a la diferencia.


Cantautor uruguayo, Jorge Drexler es uno de los músicos preocupados por la tolerancia y el respeto por la diferencia.
En esta "milonga", expone su punto de vista sobre tres temas principales: la religión, los nacionalismos y las diferencias culturales y sociales de los que utilizan el fanatismo como centro de la existencia.
La religión, como cualquier manifestación humana es respetable hasta el punto en que no "invada" el territorio privado de cada persona.
Los nacionalismos, surgidos en el siglo XIX, quizá en un momento en que hacían falta, se han convertido en la espada de muchos que han esgrimido su nombre en beneficio propio: por supuesto que hay que defender nuestras peculiaridades y cada pueblo ha de hacerlo, pero sin que ello, conlleve perjuicio para el que recibe la acción.
Y los fanáticos, los extremistas, demuestran al mundo no poder controlar su ambición porque todos seamos iguales, planos, sin diferencias, porque la diferencia para ellos es uno de los peligros que hay que superar.
Mirando la historia y su evolución "natural" con la ayuda del hombre, el panorama no es demasiado optimista, la verdad. Pero, pensamos que canciones así, tienen que ser "dichas", cantadas de vez en cuando, para recordar a nuestra conciencia que nuestro punto en común es más importante que nuestra diferencia.
El respeto y la tolerancia tampoco han de ser extremismos porque los extremos se dan la mano. Sólo conseguimos que nos hagan daño y materializamos el afán de los que pretenden ser superiores a los demás por cuestiones étnicas, económicas, religiosas, culturales o sociales.
¿Cuál es el límite de la tolerancia?

Jorge Drexler: "Milonga del moro judío"