martes, 30 de septiembre de 2008

¡Bienvenidas, chicas... y chicos!

La escuela ha empezado un nuevo "año escolar": damos la ¡bienvenida! a las nuevas chicas Au-Pairs, alemanas, austriacas y demás nacionalidades. A ver si añadimos fotos de algunos de los grupos.

Por supuesto también les decimos "hola, ¿qué tal?", a los alumnos y alumnas que no sean Au-Pairs, y que han empezado ahora o hace poco tiempo.

Los profesores esperamos llevarnos bien con el alumnado (jajaja), y enseñaros un montón de español .

El verano ha acabado, el curso ya empezó y nos tenemos que "poner las pilas" para aprender a mantener conversaciones en este país que es España y que ahora es el vuestro. Tened paciencia con los españoles y no perdáis los nervios con el tiempo y la hora: es diferente que en vuestros países, seguro.

Disfrutad del clima, de la tranquilidad y ya que estamos donde estamos, aprovechad para dar paseos por la playa...

Un saludo y buena suerte a tod@s...

El catolicismo en España.

En España, a mediados del siglo XIX se permitió la libertad religiosa, pero hata hoy la mayoría de la gente es católica. Hay otras confesiones como la protestante u otodoxa, pero son minoría. También con el efecto natural de la inmigración africana (islámica) hacia nuestro país, cada vez hay un número mayor de creyentes islámicos.

Algunas de las palabras que utilizamos cuando mantenemos una conversación sobre un tema universal como es la religión, son las siguientes:

-creyente: persona que cree, o de otra manera que tiene fe en la existencia de Dios.
-practicante: el que practica nuestra religión, va a los oficios religiosos, llamados misas, se preocupa por los preceptos o normas religiosas...
-agnóstico: el que piensa que el conocimiento de dioses no es importante para la existencia humana pero sí para la religión o la historia, bien porque el conocimiento de dios es incognoscible o porque parte de la base de que le faltan datos a su experiencia sobre el conocimiento de divinidades.
-ateo: el que no se integra en ninguna religión. Puede ser débil o fuerte, o directamente se puede mezclar con un agnosticismo.

Más de un 76 % de la población, según las estadísticas, se declara católica aunque los practicantes forman una cantidad menor. Un 20% se declaran ateos o no creyentes y más o menos un 6% conforma el resto de las religiones o minorías que van formándose gracias a la inmigración, fenómeno bastante importante en nuestro país.

Hoy, la libertad religiosa impera en la educación, prefiriendo el pensamiento de izquierdas un estado laico y acofensional. El pensamiento más conservador, normalmente de derechas, opta por un pensamiénto católico, respetando normas (o no) de la iglesia católica, en nuestro país, claro.

En el mundo, las estadísticas estarían así:



miércoles, 24 de septiembre de 2008

España y los toros: ¿tradición o salvajismo?


Esto pretende ser una introducción y conocer las opiniones de gente que no es de aquí, pero que seguro que ha oído o visto por televisión algo referente al mundo de los toros.

La llamada "fiesta nacional", como se conoce hoy, comenzó a celebrarse a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Los orígenes, según los entendidos, se remontan muchos siglos antes ya que en cuevas y diversos lugares, podemos encontrar pinturas rupestres donde aparecen estos mamíferos.
El famoso toro de lidia, bravo y fuerte gracias a su crianza, alimentación y cuidados es muy apreciado por los aficionados y por los toreros, claro.

El torero torea, es decir, burla, engaña al toro con un capote y después una muleta (dos telas que le sirven de ayuda, la segunda más ligera) para lucir su "arte" delante de un público que espera que el triunfo sea del hombre, por supuesto, que va armado con todo esto que tenéis aquí. El toro cuenta con sus cuernos. Una lucha justa donde las haya...

El torero se viste con una indumentaria especial: el "traje de luces" de color oro o plata o grana o verde, combinados entre sí, la montera que es ese gorro que llevan en la cabeza y más ropajes propios del momento.


Tras la salida de los toreros, llamada el "paseíllo", salen los toros, que normalmente son seis, dos para cada torero, por lo que los tres toreros son los encargados de amenizar la fiesta.


Hay muchos pases (movimientos especiales para engañar al animal) en los que el torero pretende demostrar que es capaz y tiene mucho valor para ponerse delante de un toro que puede llegar a pesar unos 600 kgs.

La corrida se divide en tres partes: el primer tercio se llama la suerte de varas, donde un picador subido a un caballo, "pica" al toro (se le pincha con una lanza que acaba en pico para restarle fuerzas): la hemorragia empieza aquí, y la pérdida de sangre por parte del animal es notable.


El segundo tercio se compone de las banderillas, que son seis pinchos que se le clavan al toro, de dos en dos; al dolor que sufre el animal se le decora con colores que llevan las banderillas: estéticamente, el contraste entre el rojo de la sangre sobre el negro de la piel del toro junto con las pequeñas armas, con la bandera de Andalucía o España, que se le clavan hace que los aficionados suspiren de gozo cuando oyen al toro gemir.


Y llegamos al llamado momento supremo: con el toro engañado, mermado de fuerzas, cansado, desangrado y deshecho se le cita y templa para posteriormente clavarle el estoque... ¿que qué es el estoque? Una espada que atraviesa al toro de punta a punta. Todo muy pedagógico como podéis comprobar. Normalmente el toro muere y si no, se le remata, no hay por qué procuparse. Si el torero lo hace bien, le dan aplausos y quizá una oreja cortada del toro. Si lo hace muy bien, dos orejas, y si es excepcional en su "arte", las dos orejas y el rabo.





Pocas veces, como en los juicios, se le indulta, es decir se salva el toro por bravo o fuerte y vive fantásticamente como semental.


La entrada al evento depende de la fiesta que celebremos: desde unos 20 euros a unos 100 o más. Hay abonos que permiten ser más económicos con nuestros bolsillos.


La pregunta es: ¿Qué opinión tenéis
sobre esta fiesta española?

Gracias... y ¡OLÉ, España!

martes, 23 de septiembre de 2008

Sevilla, la luz y la belleza.


Sevilla es la capital de Andalucía, centro cultural importante y destino de todo visitante que quiera llevarse un trozo de nuestra región en la memoria. El casco antiguo de la ciudad es digno de admiración, así como las reminiscencias árabes que nos traen sus monumentos: edificios, esculturas y pinturas, repartiéndose arte antiguo junto al arte moderno.


El río Guadalquivir es navegable hasta la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda (unos 80 km.) y es uno de los atractivos de este cosmopolita ciudad que cuenta con una gran estructura de comunicaciones, tanto de carreteras como de ferrocarriles, siendo accesible la mayoría de los puntos de interés.


Podemos visitar la Giralda que era el antiguo alminar de la mezquita o la catedral, y la Torre del Oro o el Alcázar: descubriremos que el mestizaje entre cristianos y árabes no está tan lejos de lo que a veces pensamos.



El Archivo de Indias fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

En el Museo de Bellas Artes, se encuentra la considerada segunda mejor pinacoteca de España con obras de Murillo, Zurbarán, Valdés Leal, Velázquez...




Los sevillanos como la mayoría de los andaluces, disfrutan su tiempo de ocio al aire libre, en las terrazas o paseando por su bella ciudad y por los barrios antiguos de la capital. Las tapas y los bares abundan para pasar un buen rato entre los autóctonos de Sevilla o los extranjeros que pueblan sus calles asombrándose de la belleza de una ciudad así, siendo otro atractivo especial y turístico a la vez que propio la famosísima Feria de Abril, donde las sevillanas y el flamenco se dan cita en un marco incomparable.

Tenemos que señalar que, la semana santa sevillana es quizá la mejor de todas las de Andalucía, compartamos o no el fervor o show religioso de algunos: algunas de las esculturas que se muestran en procesión por la ciudad, son obras de autores barrocos del XVII sevillano como Roldán o Pérez de Hita.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Literatura española (VI): Romanticismo y Realismo.



Tras la rigidez de formas que el Neoclasicismo impuso, los artistas optan por una postura más relajada en las formas pero más intimista y pasional. La filosofía ahora será la libertad en su sentido más pleno. La vuelta al yo, a la naturaleza, a la defensa del hombre por encima de las otras cosas tendrá su punto culminante durante estos años, llegando a conseguirse obras de gran importancia en todos los ámbitos culturales.

A partir de Goethe o Rousseau, los españoles irán, poco a poco, adquiriendo las formas y los elementos de un movimiento que defiende la imaginación, la fantasía y, como ya dijimos, la libertad, como los elementos fundamentales para la vida del hombre.

Dentro del Romanticismo, hay una parte defensora del tradicionalismo y los valores que se imponen con la iglesia católica y otra que es más revolucionaria, que defenderá la individuo frente a las leyes y la sociedad que se va imponiendo poco a poco: Lord Byron, Victor Hugo y Espronceda serán los tres referentes a seguir, para conocer los revolucionarios preocupados por un cambio y no el simple mantenimiento de la sociedad que ya existía. El costumbrismo será un signo de melancolía por los valores del pasado, y cuando el orden burguás se impone, dará paso a la decadencia del Romanticismo, surgiendo el Realismo.

Las características, además de la importancia que cobra el "yo" y el valor que adquiere la naturaleza, serán la fuga de este mundo, las referencias exóticas sobre países extraños, el rechazo al neoclasicismo y a sus normas en teatro, novela o poesía y también la atracción por lo oscuro y lo misterioso.

El poder religioso se intenta defender de los librepensadores que pretendían imponer una educación más laica. Los románticos, en esa búsqueda de libertad y ensueño chocan con la realidad más de una vez, lo que les llevará en el amor, el arte y la vida a un pesar que algunos sólo logrará superar con su propia muerte, es decir, mediante el suicidio, como el periodista y escritor Larra.



Aparecen tarde dos poetas como Bécquer y Rosalía de Castro, serán antirrománticos Núñez de Arce y Campoamor. Como dice Bécquer...

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

Zorrilla es uno de los mejores ejemplos con la famosa obra de teatro Don Juan Tenorio, donde expone con claridad el ascenso y la caída de un personaje que busca el placer personal a costa de los demás, y, en concreto, de las mujeres.


La reacción a este movimiento fue el Realismo donde se reflejan las características que la burguesía del momento tenía como normas: individualismo, materialismo e inmutabilidad de esto. Así, los artistas se convierten en observadores de la realidad y se dedican a describir qué pasa con todo detalle: después de Balzac, vendrá Zola y su Naturalismo, que es el Realismo extremo que practican alguno de estos escritores, cansados de las fórmulas románticas de los últimos años. El lenguaje y los temas a tratar serán cercanos, defendiendo el narrador una posición dentro de la novela. Galdós, Emilia Pardo Bazán o Clarín serán tres de nuestros novelistas del momento.
Juan Ramón, defensor del Modernismo posteriormente, Azorín, Mirbeau o Proust se rebelan en literatura y comienzan a hacer una literatura diferente e impresionista, donde las partes se presentan fragmentadamente. En arte, Monet y Renoir, por ejemplo llevarán a cabo una labor primordial en pintura, así como Cézanne o Sorolla.






A partir de aquí, lo que vamos a ver es el nuevo concepto de sociedad y arte que se impone en el siglo XX y un poco antes, con el Modernismo y las vanguardias como elementos imprescindibles para dar pie al nuevo arte.